Una visita al universo de Google en Colombia

 

Sus trabajadores se han convertido en una raza aparte. ¿Verdad o mito? Entramos a la sede en Bogotá.

Toparse con un ‘científico loco’, que observa el atardecer en compañía de su perro, luciendo sus cabellos alborotados, sus lentes enormes como platos y su pantaloneta a cuadros de colores arcoíris, es posible en Googleplex, la base de operaciones de Google en Mountain View, California. En el campus del gigante de internet se respetan las diferencias y se proveen las condiciones para fomentar la creatividad. El bienestar del empleado es eje fundamental de su política global.

El complejo luce como un campus universitario. Cuenta con más de 60 edificios y el terreno es tan enorme (alrededor de 10 hectáreas) que las bicicletas son la mejor opción para llegar a tiempo a una reunión (también hay carritos de golf para quienes así lo deseen). El 30 por ciento de los casi 45.000 empleados trabaja en Googleplex. Su salario promedio, según la revista Forbes, es de 107.000 dólares anuales.

Es la casa de una comunidad de niños genios. Hasta hace poco, uno de los requisitos indispensables para optar por un trabajo en Google era contar con una historia académica excepcional. Los procesos de selección se pueden extender por más de seis meses. “Pasé por ocho entrevistas y meses de incertidumbre”, afirma Susana Pabón, directora de comunicaciones de Google Colombia.

La libertad de acción es una de las premisas de la compañía. No existen ataduras de horario. Se trabaja por objetivos. Es normal ver a un empleado durmiendo o jugando tenis de mesa en horas laborales. Las madres pueden llevar a sus hijos (hay guarderías) o trabajar desde casa si es necesario. La empresa paga la conexión a internet de los ‘googlers’ y parte de la cuota del gimnasio. “Google dispone lo necesario para garantizar nuestro bienestar, se adapta a nosotros”, asegura Valentina Humar, gerente de cuentas de Google Colombia.

Hay 70 oficinas en más de 40 países del mundo. En cada una, existen embajadores de la cultura de Google cuyo propósito es velar para que la esencia de la organización se respete. Cada lugar de trabajo debe sentirse como si fuese el hogar de los empleados. En procura de lograr dicho objetivo, se garantizan espacios cómodos, con mobiliario moderno, murales artísticos, salas de masajes, salas de entretenimiento, piscinas, campos de fútbol y cafeterías provistas con una amplia variedad de alimentos, desde yogur griego hasta fruta fresca.

Uno de los beneficios más atractivos de cualquier oficina de Google es que toda la comida es gratuita. Los menús son balanceados y cuentan con la aprobación de autoridades sanitarias. En la cocina, trabaja un chef con todas las credenciales y la experiencia que acreditan su idoneidad. Ofrecen tres comidas gourmet al día y golosinas ‘infinitas’ para el resto de la jornada.

Google en Colombia

Las oficinas de Google en Colombia no ocupan hectáreas como el Googleplex, sino apenas dos pisos de un edificio de oficinas en el norte de Bogotá (1.385 metros cuadrados), pero cuentan con la mayoría de comodidades disponibles para los empleados en el complejo de California; por supuesto, a menor escala. La sala de entretenimiento con consolas de videojuegos, sillones cómodos y televisores de última generación forma parte del conjunto, así como un gimnasio y una sala de masajes. Dos veces por semana, se programan clases de yoga y sesiones de manicure para las mujeres. Incluso, aunque no sean tan necesarias como en Mountain View, las bicicletas se encuentran disponibles.

En procura de generar los espacios necesarios para impulsar la creatividad y elevar la productividad, existe un cuarto completamente blanco. “Cuando necesitamos pensar, nos recluimos aquí, es un lugar tranquilo, con tableros para dibujar”, cuenta Ana Paula Campos, gerente de Agencias.

El diseño de los interiores se ajusta a los lineamientos de la casa matriz de la firma: los colores y decorados de varios murales recuerdan algunos de los productos más relevantes, como el motor de búsquedas, el sistema operativo Android y el navegador Chrome. Todo ello con toques de nuestra idiosincrasia: sombreros ‘vueltiaos’ que penden de las paredes, tejidos, paredes de bambú, cielos rasos y techos de mimbre y fique. En el primer piso predominan las referencias a nuestras selvas, a nuestros bosques. Cada sala fue bautizada con el nombre de un parque natural: Tayrona, Sierra Nevada o Cocuy, entre otros. El segundo nivel se inspira en los matices y fauna de los océanos.

Hay varios muros verdes en las oficinas, lo que les da un toque fresco aunque carecen de los espacios abiertos presentes en Googleplex. Los productos y materiales de construcción cumplieron con el sistema de calidad Cradle to Cradle, cuyo propósito es garantizar que podrán ser reciclados y reutilizados en un futuro. Además, se encuentran en proceso de certificación Leed. Eso significa, en otras palabras, que procuran hacer de sus oficinas un entorno amigable con el medioambiente. Por un lado, promueven el reciclaje y por otro, aprovechan las aguas lluvia y reutilizan el recurso hídrico. Además, el diseño eléctrico se concibió para ahorrar energía.

En Colombia se manejan las operaciones de nuestro país y la región Caribe y Centroamérica. Hace tres años la plantilla de empleados era mínima (no eran más de seis), pero ahora son 45. En sus inicios, los ‘googlers’ trabajaban desde sus casas. Después pasaron a oficinas rentadas y, desde junio de 2013, disponen de la planta física ubicada en las inmediaciones del Parque de la 93.

En procura de la diversidad

Uno de los focos de Google son las comunidades minoritarias. Las mujeres son prioritarias para la compañía. La mayor parte de la plantilla se encuentra compuesta por hombres. Por eso crearon programas enfocados en el bienestar de sus empleadas. Cada oficina cuenta con líder de la comunidad femenina. En el caso de Colombia, las actividades centradas en el crecimiento laboral y personal de las mujeres se encuentran a cargo de la gerente de cuentas Valentina Humar: “Como parte de nuestra labor, entrenamos a otras mujeres para que cuenten con bases para emprender. Las actividades de ‘Women at Google’ ocupan el 20 por ciento de mi tiempo”, asegura.

Google promueve el desarrollo de proyectos personales alternos a las funciones diarias de cada empleado. La labor de liderazgo ejercida por Valentina es uno de ellos. Gmail fue producto de una idea desarrollada, por un ingeniero de Google en Mountain View, en dichos periodos de tiempo. Gabriel Parra es analista de Google, pero el 20 por ciento de sus horas hábiles las emplea como líder del Culture Club. Su función es velar para que la cultura corporativa promulgada desde Mountain View se refleje en las oficinas locales. “No considero que nuestra instalaciones en Colombia tengan algo que envidiarle a Googleplex. Sin embargo, allá es más común ver excentricidades. Acá, tal vez porque nuestro principal foco son las ventas, somos más formales”, afirma Parra.

En Colombia, la mayor parte del personal se ocupa de vender publicidad, de convencer a los anunciantes de que las plataformas en línea son ideales para invertir. Un grupo de analistas se encarga de entender qué busca la gente en internet y transformar ese conocimiento en una oportunidad de negocio. El área de mercadeo es la que está detrás de muchos de los ‘doodles’ dedicados a algunos de nuestros festivales y personajes. “Nuestro objetivo es que la gente se enamore de los productos que creamos”, concluye el gerente de Mercadeo, Iván Gómez.

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